El domingo 27 de septiembre, en un hotel de Mumbai, la India volvió a poner al bambú en el centro de su conversación económica. La Bamboo Economy & Sustainability Summit 2026, organizada para conmemorar el Día Mundial del Bambú, reunió a agricultores, industriales, investigadores, artesanos y funcionarios de 13 estados. El mensaje se repitió desde el discurso inaugural hasta el de clausura: el bambú es el «oro verde» del campo indio.
El motor del encuentro es Pasha Patel, conocido en su país como el «Bamboo Man of India», que preside la comisión estatal de precios agrícolas de Maharashtra. Lo organizaron su fundación, The Phoenix Foundation, junto con la empresa de eventos Tefla's y MITRA.
Una política con dinero detrás
La cumbre sirvió para presentar ante inversionistas la política de la industria del bambú que aprobó el gabinete de Maharashtra el 14 de octubre de 2025. Sus metas son grandes:
- Atraer 50,000 crore de rupias de inversión, es decir, 500,000 millones de rupias.
- Generar más de 500,000 empleos directos e indirectos en diez años.
- Crear 15 clústeres de bambú, cada uno con empresas ancla y centros de servicios comunes.
- Abrir un fondo de capital de riesgo de 300 crore para emprendimientos del sector.
- Mezclar entre 5 % y 7 % de biomasa de bambú en las plantas termoeléctricas.
Para el arranque, el estado asignó 1,534 crore de rupias al periodo 2025–2030. Maharashtra ya es el tercer estado de la India en superficie de bambú, con 1.35 millones de hectáreas.
Le pagan al campesino por sembrar
El dato más concreto para los productores lo dio el ministro estatal Bharat Gogawale: con el programa de empleo garantizado, un agricultor puede recibir hasta 7.5 lakh de rupias (750,000) por hectárea de bambú, repartidas en tres años. Una vez establecida, la plantación da ingresos durante 30 o 40 años. Gogawale defendió el cultivo también como seguro frente al clima extremo.
«When a storm comes, bamboo bends but does not break.»Bharat Gogawale, ministro de Horticultura y Empleo Garantizado de Maharashtra. En español: «Cuando llega la tormenta, el bambú se dobla, pero no se rompe».
Cuatro pilares: madera, tela, energía y carbono
Las mesas técnicas giraron en torno a los cuatro ejes de la política. En madera, los ponentes recordaron que la India importa cada año madera por unos 90,000 crore de rupias, un hueco que el bambú de ingeniería podría llenar. En textiles reconocieron una paradoja: la tela de bambú se fabrica en Maharashtra, pero el hilo todavía se compra en China, así que acordaron impulsar el hilado local.
En energía, los ponentes afirmaron que un kilo de bambú tiene un poder calorífico parecido al de un kilo de carbón, y plantearon sembrar bambú en parte de las tierras asignadas a comunidades indígenas, siguiendo un modelo de Assam. El cuarto eje son los bonos de carbono, un mercado al que la política quiere conectar a los agricultores.
El cambio legal que lo hizo posible
Varios oradores insistieron en un antecedente. La ley forestal de 1927, de la época británica, clasificaba al bambú como árbol, y había que pedir permiso para cortarlo o transportarlo, lo que desalentaba sembrarlo. La reclasificación del bambú como pasto, cuando crece fuera de los bosques, liberó al sector. Para Patel, sin ese cambio nada de lo que hoy se discute sería posible.
Lo que hay que leer con cuidado
La crónica del evento que circuló en medios indios es un comunicado de los organizadores, publicado tal cual. Por eso verificamos las metas de la política con la prensa que cubrió su aprobación en 2025. Algunas afirmaciones, como la equivalencia energética entre bambú y carbón, son de los ponentes y no de un estudio citado. Y las cifras de empleo e inversión son metas, no resultados.
Lectura de Bamboo Style
México tiene experiencia en programas que pagan por sembrar, como Sembrando Vida, y tiene regiones bambuseras en Puebla, Veracruz y Chiapas. Lo que le falta es una política que conecte esas plantaciones con compradores: plantas de transformación, obra pública que use bambú y reglas claras de aprovechamiento.
La lección para Colombia y el resto de Latinoamérica es parecida. La guadua ya tiene norma de construcción y ley de fomento; el siguiente paso es que el mercado crezca al ritmo de la siembra.

